A Santa Compaña

Calendario publicado el 05 del 01 de 2010 » ( 4 ) Comentarios

Existe la creencia en las ánimas y que éstas se manifiestan y tienen su vida después de la muerte.En la oscuridad aparece una procesión de almas en pena, va encabezada siempre por un vivo, el primero que han visto esa noche, si desea librarse de ellos y abandonar tan tétrico cortejo debe entregar los atributos a otro mortal, o bien colgarlos al cuello de un perro y encerrarse en un arca llena de maí­z.

La Santa Compaña está formada por ánimas que van en dos hileras, envueltas en sudarios, con las manos frí­as y los pies descalzos. Cada fantasma lleva una luz, pero es invisible, sólo un olor a cera y un ligero viento son las señales de que está pasando la legión de espectros. Al frente va un espectro de mayor tamaño, la Estadea.

Algunas veces llevan un ataúd en el que va un familiar del que presencia el paso. Este no tarda en morir. Puede suceder que el que encuentra el paso a altas horas de la noche se vea obligado a seguir al cortejo portando una cruz y un caldero.

El acompañante puede transmitir su “empleo” si en una de las excursiones de los difuntos se encuentra con otra persona. Le da la cruz y el caldero y él queda libre mientras que la persona a quien se los ha dado es la que pasa a acompañar a los espectros.

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A Agulla do Demo

Calendario publicado el 10 del 12 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

Los monjes benedictinos del monasterio de San Estevo de Ribas do Sil, en Nogueira de Ramuí­n tení­an interés en la construcción de un puente que les permitiese atravesar los rí­os Sil y Cabe para acortar las distancias entre Ourense y Monforte haciendo de este modo más fáciles las idas y venidas de sus recaudadores.

Insistieron ante el Rey Felipe IV, pero nada consiguieron pues sus deseos se oponí­an a los intereses de los influyentes Condes de Lemos.

El viejo puente de madera habí­a quedado prácticamente inutilizado debido a las crecientes del rí­o y para cruzarlo solamente disponí­an de pequeñas barcas que ante cualquier contratiempo se hundí­an. Pero los monjes no desistieron en su empeño y trataron con el mismo diablo la construcción del ansiado puente.

El trato que hicieron, obligaba al diablo a hacer un puente resistente, de piedra, en el plazo de una semana, a cambio de lo cual los monjes le entregarí­an sus almas y las detodos sus compañerosdel monasterio.

El diablo comenzó los trabajos construyendo en un solo dí­a un pilar que servirí­a de soporte al puente. Pero al segundo dí­a, los monjes se echaron atrás pensando que el precio a pagar era demasiado elevado. Prefirieron salvar sus almas de la condena eterna y quedarse sin puente.

Como prueba que el trato roto por los monjes benedictinos de Ribas do Sil, aún se puede ver el pilar construido por el diablo, una piedra muy afilada llamada Agulla do Demo (Aguja del Diablo) en Abeleda,en laparroquia de San Estevo de Anllo en el ayuntamiento de Sober.

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La luz de Vilar de Cans

Calendario publicado el 21 del 11 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

En las noches más oscuras y frí­as del invierno, las gentes de las aldeas situadas al este de la Sierra de San Mamed, podí­an ver una pequeña luz como si fuera de un candil, al tiempo que escuchaban voces como llegadas del infierno, convertidas en rezos que llamaban a la muerte. Poco después, la luz y los rezos desaparecí­an tal y como habí­an llegado.

Cuentan los viejos que un chaval, deseando saber lo que ocurrí­a, decidió esconderse en junto a un muro del camino por el que solí­a pasar la luz. El chaval temblaba de miedo y frí­o mientras aguardaba, aunque poco más tarde pudo ver la luz que poco a poco se le acercaba. Escuchó los rezos más y más cerca y cuando la luz le permitió ver sus manos y su cuerpo levantó la cabeza para ver lo que a ocurrí­a. Justo en ese momento recibió una bofetada que lo arrojó cuatro o cinco metros camino abajo provocándole un desvanecimiento que durarí­a hasta la mañana siguiente.
Nadie de aquellas aldeas pudo ver de cerca la misteriosa luz. A los que la recuerdan no les gusta hablar de ella, y los que lo hacen dicen que era la muerte que vení­a en búsqueda de algún vecino. Hoy, en las noches oscuras y frí­as de aquellas aldeas, no hay ni luz ni rezos, pero a pesar de que ya nadie lo cree y todos sabemos lo que ocurrí­a, a los que les entró el miedo en el cuerpo ya no les volvió salir.
Así­ se cuenta en Vilar de Cans, ayuntamiento de Maceda (Ourense).

Fuente: Galicia Encantada

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El Aviso de la Muerte

Calendario publicado el 30 del 03 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

Erase una vez un muchacho que se encontró con la muerte y se hicieron muy amigos. Entonces el muchacho le dijo a la muerte que ya que eran amigos, que le pedí­a un gran favor, que lo avisara antes de morir, porque así­ él se podrí­a divertir mejor. La muerte le dijo que así­ lo harí­a. Se despidieron y pasaron muchos años sin que el muchacho recibiera ningún aviso de la muerte. Pero un dí­a se apareció la muerte delante del que fuera un muchacho y que ahora ya iba siendo viejo y le dijo que vení­a a por él. El hombre le dijo que ese no era el trato que tení­an, pues habí­a quedado en avisarlo con tiempo. La muerte le contestó:

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El Vino del Señor Cura

Calendario publicado el 09 del 03 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

El vino que se cultiva en los alrededores de las Tierras Altas, ya tení­a merecida fama en tiempos del Imperio Romano, aunque no sabemos si por los motivos que indica la siguiente historia, pues se trata de un vino que tení­a la maravillosa y mágica propiedad de que, quien lo bebí­a era capaz de ver un atisbo del futuro. Este vino lo preparaba en su lagar de la ribera de Larouco un hombre extraño que viví­a huraño y solitario. No se sabe de donde era, pero parece que aunque nacido en las Tierras Altas habí­a pasado mucho tiempo fuera de ellas, y ahora con avanzada edad habí­a regresado. Curiosamente, solo el vino que preparaba especialmente para el señor cura tení­a esta propiedad, pues el resto, a decir de los que lo probaron, “no hací­a nada”.

Todo comenzó cuando la gente empezó a sospechar e incluso a murmurar al darse cuenta de que tanto él como el cura, cuando ocurrí­a alguna desgracia parecí­an estar ya sobre aviso, es como si ya supieran que algo malo iba a ocurrir y se protegí­an del peligro.

En una ocasión un mozo de Chavean, se atrevió a ir al lagar donde hací­a e vino, y estuvo vigilando durante dos dí­as. En un descuido, cuando ni él ni su perro estaban, entró en el lagar y cogió un poco del vino. Muy ufano se presentó en su aldea y convidó a sus amigos a probarlo. Todos los que lo bebieron lo calificaron como malo pues tení­a un sabor extraño. Pero al poco rato se les nubló la cabeza y tuvieron una extraña visión. Una gran tormenta hací­a subir el nivel del rí­o de tal forma que arrastraba a un hombre que montado en su caballo intentaba cruzarlo.

Cuando se recuperaron del susto y después de estar vomitando un buen rato, se pusieron a comentar asombrados lo que habí­an sentido, pero no se poní­an de acuerdo sobre quien podí­a ser el personaje de la visión. Eso si, todos coincidí­an que era tuerto pues llevaba un ojo tapado.

La experiencia fue muy desagradable pues el malestar posterior no era el propio de una resaca de borrachera, sino que mas bien parecí­a que el vino tuviera alguna cosa extraña.

Pasó el tiempo, y un dí­a hubo una gran tormenta por el nacimiento del rí­o Navea, no pasó nada especial durante la tormenta, pero a los dos dí­as en Montefurado apareció el cadáver de un vecino de Casteligo. Los que habí­an bebido del vino del cura, y tuvieron la visión se quedaron muy azorados. Pero no podí­a ser este vecino muerto el de apareció en su visión pues todos coincidí­an que aquel era tuerto, pero el muerto no lo era.

De todas formas encargaron a uno de ellos para que fuera al entierro, y allí­ estuvo tratando de averiguar entre los paisanos si el difunto tení­a los dos ojos bien, le contestaron que si, aunque se habí­a lastimado hací­a poco en el ojo derecho y por eso últimamente lo llevaba vendado.

Espantado volvió corriendo al pueblo y lo comunicó a sus amigos. Aunque intentaron mantenerlo en secreto se acabó conociendo, y el Conde de Lemos y el Abad de Montederramo enviaron a su gente a investigar.

Tanto el cura como el hombre que hací­a el vino desaparecieron y nunca mas se supo de ellos.

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A Cova da Serpe

Calendario publicado el 09 del 02 de 2009 » ( 3 ) Comentarios

Siempre que podí­a, una doncella llamada Berta cabalgaba por los bosques de Friol, en tierras gallegas.
Su padre, el Señor de San Paio de Narla, no lo veí­a con buenos ojos, pese a que sus continuas ausencias le impedí­an ofrecer a su hija compañí­a y mayor control paterno. Por eso no fue de extrañar lo que sucedió un dí­a.
Mientras cabalgaba desenfrenadamente, la montura de la doncella terminó por desbocarse. Un joven de la aldea vio lo que pasaba y, a riesgo de resultar pisoteado por los cascos de la bestia, consiguió aferrarse al animal y apaciguarlo. Luego acompañó a la mujer un trecho, pero al conocer quién era y dónde viví­a, el campesino se retiró rápidamente. A pesar de ello, la muchacha quedó impresionada por la fortaleza y la valentí­a de aquel hombre.

Al dí­a siguiente, salió en su búsqueda. No le fue muy difí­cil dar con él.

A partir de entonces, todas las tardes se veí­an. El trato llevó al enamoramiento mutuo.
Al principio, creí­an que su relación permanecí­a a salvo de dimes y diretes, pero en aquellos lugares la intimidad era algo raro.
Pronto llegó a oí­dos del Señor de San Paio la amistad de su hija con un plebeyo, y estalló en un ataque de furia que derivó en la orden de apresar al aldeano que se habí­a atrevido a acercarse a su hija.

Los caballeros enviados por el Señor de Sampaio pronto les pisaron los talones por lo que, aún sabiendo del peligro, decidieron guarecerse en una cueva cercana en la que, según se decí­a en el pueblo, habitaba un dragón al que llamaban A Serpe. No habí­a otra alternativa.

Si más armas que sus puños, el joven condujo a su amada hasta la cueva. De pronto apareció una enorme cabeza de dragón con las fauces abiertas y dispuestos a matarlos. Sin pensarlo dos veces el muchacho se arrojó contra la bestia gritando a su amada para que se pusiese a salvo.

Los caballeros habí­an llegado hasta la entrada de la cueva pero no se atreví­an a dar un paso más aterrorizados por los rugidos y gritos que provení­an del interior de la gruta.

La doncella salió de A Serpe, enloquecida por el dolor de haber perdido a su amado y la terrible escena que acaba de contemplar siendo conducida a la torre del castillo de su padre, donde llora su tragedia y su soledad.
Desde entonces, A Serpe salí­a a menudo de su guarida acabando con el ganado, y atacando a cuantos encuentraba a su paso, en la zona cercana al que ya llamado Pozo da Serpe.
Allí­, un grupo de valientes consiguió al fin darle muerte, envenenándola, pero esa es ya otra historia.

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O Pau de Lume

Calendario publicado el 07 del 02 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

En tiempos de mouros, o sea en aquellos tiempos del pasado en que reinaba la magia, habia en estas tierras un gigante llamado Nemoto Brego famoso y temido por su gran fuerza y valor. Se decí­a de él que mataba jabalies con la sola fuerza de sus puños.

En una ocasión en que él y sus gentes estaban siendo atacadas por sus enemigos, se refugiaron tras los solidos muros de una fortaleza que habí­a en el lugar hoy llamado O Castro en el pueblo de Coba. Una noche de luna llena, los enemigos comenzaron el asalto final atacando las murallas y lanzando fuego incendiando casas y pajares. El fuego también prendió en el extremo de un enorme tronco hueco de castaño que alguien habia traido al poblado. Estaba lleno de paja ya que estaba siendo usado como albergue para animales pequeños.

El enemigo en aquella noche dantesca, consiguió abrir una brecha en el muro y estaban preparandose para el asalto final. Nemoto Brego cogió el tronco en llamas y el solo, con su descomunal fuerza lo llevó hasta la brecha de la muralla, cuando los enemigos se lanzaron al asalto, aullando como una manada de lobos, Nemoto Brego comenzó a soplar con todas sus fuerzas por el interior del tronco en llamas, y por el otro extremo salió una gigantesca llamarada que sorprendió a los atacantes. Sus ropas, barbas y cabelleras comenzaron a arder, Nemoto Brego llenaba una y otra vez sus inmensos pulmones de aire y lanzaba por el tronco llamaradas tan grandes como las que lanzan hacia el cielo los castaños viejos atacados por un incendio en una noche de verano.

Los enemigos, muchos de ellos envueltos en llamas huí­an despavoridos, Nemoto Brego cogió el tronco y con el a hombros se dirigí­o al centro del campamento enemigo, soplando, lanzaba llamaradas que prendieron en todo lo que encontraba en su camino.

Despues de esta sorprendente victoria, todos los habitantes del poblado comenzaron a golpear con sus armas el tronco hueco todavia en llamas, produciendo un ruido ensordecedor que acompañaban con los arrulos de combate. La celebracion continuó hasta el amanecer.

Como recuerdo de este hecho se celebraba la fiesta del “Paudelume”, o palo de fuego. Se celebraba en una noche de luna llena tras prender fuego a un tronco de castaño seco relleno de paja y mientras unos lo golpeaban ritmicamente con armas o con palos, otros arrulaban y cantaban a su alrededor.

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El abad y el marinero

Calendario publicado el 05 del 02 de 2009 » ( 0 ) Comentarios

El señor abad se dirigió hacia un pequeño puerto cercano a su monasterio con intención de cruzar la bahí­a en barca y visitar una iglesia situada en la otra orilla.

La mala suerte quiso que la barca estuviese averiada, por lo que el cura se dirigió a gritos a un hombre que estaba pescando no demasiado lejos.

El hombre le cruzó hasta la otra orilla y una vez allí­ el religioso le preguntó: [ continuar leyendo ]

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La Ermita de Aranga

Calendario publicado el 12 del 12 de 2008 » ( 0 ) Comentarios

En una ocasión, unas mujeres que pasaban de noche por cerca de Aranga sintieron bajo el suelo un sonido parecido al de una pequeña campana. Fueron entonces junto al cura que vino con ellas y comenzaron a cavar hasta encontrar una cruz de hierro con adornos de cobre y una corona de plata que tení­a una pequeña campana, la que las mujeres habí­an sentido tocar. Esta cruz parece ser que después fue robada o vendida. [ continuar leyendo ]

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La Cueva del Rey Cintuolo

Calendario publicado el 17 del 11 de 2008 » ( 0 ) Comentarios

En Supena, cerca de Mondoñedo está esta cueva. Sus leyendas hablan de hadas, encantos, tesoros y moros que los guardan.

Cintuolo gobernaba en tiempos por aquellos lares en una ciudad que se llamaba Brí­a. Tení­a grandes riquezas y una hija muy hermosa que se llamaba Manfada querida por nobles y plebeyos por sus bondades.

Muchos prí­ncipes y grandes señores acudí­an a rendir visita al rey por ver si podí­an casarse con su hija pero Cintuolo no tení­a prisa por casarla, ni la princesa por casarse.
Sus pretendientes eran hombres rudos que habí­an ganado su fama y posesiones por la guerra, sublevación o asesinato lo cual no aumentaba su valí­a a los ojos del rey.
Una mañana llegó a Brí­a un joven conde acompañado de unos pocos escuderos. Entre éstos habí­a jóvenes y viejos para los cuales tení­a una palabra amable y todos hablaban bien de este conde. Se hizo simpático a los ojos de la princesa y de su padre.
Pero al poco llegó otro cortejo con gran acompañamiento de hombres de armas que acampó en la plaza como si fuera tierra conquistada.
El jefe, hombre cruel y ya mayor envió un mensaje perentorio a Cintuolo exigiendo la mano de su hija para el rey Tuba de Oretón añadiendo que si no era atendido asaltarí­a el castillo.
El joven conde se ofreció al rey para luchar contra este energúmeno por el amor de la princesa y confiado en que las “boas fadas” le ayudasen en su esfuerzo. Pero Tuba era un vedoreiro, un brujo; sabí­a que no era rival en buena lid del joven conde y reunió a sus consejeros, también brujos, para lanzar un encanto para vengarse de Cintuolo.
Hubo un horrí­sono trueno, un gran estruendo y la ciudad se derrumbó sobre las buenas gentes de Brí­a. Todos perecieron.
El conde, que estaba velando las armas, saltó sobre su caballo y atacó al rey brujo al que atravesó con su espada. Al volver al castillo vio que en su lugar habí­a una gran caverna. Entró en ella y sólo encontró grandes piedras y fantásticas columnas pero Brí­as habí­a desaparecido.
Desde entonces, en la cueva hay un encanto, una princesa rubia que puede ser vista al amanecer por el mortal de corazón limpio que pase por allí­. Si puede desencantarla quedará dueño de sus riquezas, pero si falla, será devorado por un monstruo que vive en la cueva.

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El Pastor y la Serpiente

Calendario publicado el 23 del 10 de 2008 » ( 0 ) Comentarios

En Pardesoa, Tierra de Montes, en una aldea en la que sólo habí­a cabras y ovejas contrataron a un pastor para que las guardase a todas juntas.

El pastor contratado salí­a para el monte con el dí­a y regresaba con la noche. Volví­a con la noche y con todas las ovejas y las cabras que habí­a llevado -y con alguna más si es que habí­a parto en esa jornada, y el rebaño iba aumentando y las ovejas y las cabras se veí­an gordas y brillantes.

Llevaba en el morral un cantero de pan, queso y tocino y una bota de vino, y con unas pesetas que le pagaban por mes, se daba por satisfecho y se sentí­a feliz.
Pero sucedió que una jornada volvió con dos ovejas menos, y otra con una cabra menos, y otra echó en falta tres ovejas. Cada dí­a faltaba algo, y el rebaño disminuí­a a ojos vistas.

Decidieron vigilarlo. Al otro dí­a salió el hombre más fuerte de la aldea detrás del pastor, a cierta distancia, para observar lo que hací­a con el rebaño. El fortachón llegó al monte, se escondió y aguardó.

Al cabo de un momento oyó un fuerte silbido y vio una serpiente enorme, de muchos metros de largo y gruesa como un brazo, que se lanzaba sobre las ovejas y las agarraba por el pescuezo. El pastor, que estaba atento, se resistió y se le opuso. Iniciaron una larga disputa, cuerpo a cuerpo.

La serpiente lo querí­a envolver en sus anillos y él aplastarle la cabeza, y ninguno de los dos podí­a.
Duró mucho la pelea, y ya los dos contendientes se mostraban cansados, y decí­a la cobra:

Si tuviese una fuente no salí­as del monte.

Respondí­a el pastor:


Pues si yo tuviese un vaso de leche a mano y un pedazo de pan y el beso de una doncella, te tumbaba, serpiente vieja.

Y la lucha continuaba, ora con ventaja para la cobra, ora para el rapaz.

El fortachón, que lo veí­a todo, corrió espantado hacia la aldea, buscó pan y leche, se hizo acompañar de una hermosa moza de la vecindad y volvió al monte.

Seguí­an allí­ peleando los adversarios, y tan cansados estaban, que se apartaron para descansar un instante, cada uno por su lado.

La muchacha le dio al pastor pan y leche, que él comió y bebió, y un sonoro beso. Con eso venció fácilmente a la serpiente que, derrotada, se transformó en una hermosí­sisma dama, pues resultó que era una mora encantada con figura de serpiente y el pastor habí­a roto el encantamiento.

Pasado un tiempo prudencial, se casaron y fueron muy ricos, que parece que la mora tení­a ocultos muchos tesoros, o sabí­a de ellos, que viene siendo lo mismo.

Pero, a pesar de tener todo cuanto querí­a, el antiguo pastor siguió tomando cada dí­a unas migas de pan y un vaso de leche. En cuanto a los besos de la doncella, eso es otra cosa.

Pero si usted va a Pardesoa, quizá ella esté aún y usted pueda probarlos.

Saben a manzana con queso.

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Las moscas el tonto y el boticario

Calendario publicado el 16 del 09 de 2008 » ( 0 ) Comentarios

Un hombre al que tení­an por medio tonto, entró una vez en la botica, y le dijo al boticario:

-¡Señor boticario, cuántas moscas tiene aquí­!

-Pues mira – le dijo el boticario-, por cada una que mates, te doy un duro.

El hombre puso por testigos a las personas que estaban en la botica, y scomenzó a matar las moscas, juntando veinticinco.
El boticairo cogí­a una por una y mientras las separaba decí­a:

-Esta es “mosco”.

Separaba otra, y decí­a igual:

Esta es “mosco”.

Y así­ una tras otra, ninguna era mosca, todas eran “moscos” por lo que no pago ni un duro al paisano, que salió avergonzado de la botica ante las risas del boticario y los que allí­ se encontraban.

Pero aquel hombre tení­a colmenas, y todos los años le mandaba la prueba de la miel al boticario. Así­ que cuando llego la hora, fue a las cuadras y cogiendo una poca mierda de las vacas la mezclo con la miel que le iba a mandar al boticario.

Pasó el tiempo y un dí­a que fue el hombre por la botica, le preguntó al boticario si le habí­a gustado la miel.

-Hombre, esta vez no estaba nada buena. Hasta parece – con perdón – que sabí­a la mierda. respondió el boticario.

-Y claro que la tení­a – le dijo el medio tonto – pero, mire señor boticario, el que le sabe separar las moscas de los moscos, que separe la mierda de la miel.

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Que siga el entierro

Calendario publicado el 09 del 01 de 2008 » ( 0 ) Comentarios

Cuenta la historia que varios vecinos de un conocido pueblo del que omitiremos el nombre, se dirigieron a la casa de una mujer con fama de holgazana. Durante el invierno, la mujer habí­a adelgazado tanto que daba pena verla, por lo que el portavoz de la comitiva le dijo:

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¿Para quién cantó el cuco?

Calendario publicado el 26 del 11 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Cuco

Iban dos hombre por un camino cuando oyeron cantar a un cuco. Uno de ellos de dijo al otro:
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La Zarza

Calendario publicado el 16 del 11 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Iba un sastre, a altas horas de la madrugada, camino a casa. Era una noche oscura y, debido a que apenas se veí­a, el sastre caminaba temeroso, abrigado con su capa y guiándose por que conocí­a bien el camino de lo mucho que lo habí­a andado.

Al doblar una curva, una de las zarzas que colgaban del muro que bordeaba el camino se enganchó a su capa. El sastre sobresaltado pensó que habí­a llegado el fin de sus dí­as, por lo que, con voz entrecortada, comenzó a suplicar:

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El ratón de campo y el de casa.

Calendario publicado el 13 del 11 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

gato-raton.jpg

Un dí­a de invierno, un ratón de casa salió de paseo y se encontró con un ratón de campo casi congelado y delgado como no habí­a visto otro igual.

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La gallina asustada

Calendario publicado el 01 del 11 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Érase una gallina a la que, estando bajo un castaño, le cayó un erizo en la cabeza. La gallina empezó a correr como loca hasta que se encontró con el gallo.

-Marche de ahí­, señor Gallo, que cae el mundo a pedazos.
-¿Quién te lo dijo, doña Gallina?
-Me cayó a mi en la coronilla. [ continuar leyendo ]

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El Castillo de Irás y No Volverás

Calendario publicado el 22 del 10 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Érase que se era un pobrecito pescador que viví­a en una choza miserable acompañado de su mujer y tres hijos, y sin más bienes de fortuna que una red remendada por cien sitios, una caña larga, su aparejo y su anzuelo.
Una mañana, muy temprano, salió el pescador camino de la playa con el estómago vací­o, la cabeza baja, descorazonado, y cargado con los trebejos de pescar.
A medida que andaba, el cielo se iba ennegreciendo y cuando llegó al lugar donde acostumbraba a pescar observó que se habí­a desencadenado una horrorosa tempestad. [ continuar leyendo ]

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El gallo y el pato

Calendario publicado el 12 del 10 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Reinaba un gallo en un corral. Hí­zose amigo suyo un pato, que tení­a buena pluma, habí­a navegado durante años en la fuente del saber; su andar no era garboso, pero firme; su voz no era melodiosa, pero grave y sostenida. Este le aconsejó a su amigo el gallo que se cortase la cresta, que era chocante, y los espolones, que eran inútiles. El gallo condescendió, y se fue a dar un paseo con su amigo.

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Los deseos

Calendario publicado el 10 del 10 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Habí­a un matrimonio anciano, que aunque pobre, toda su vida la habí­a pasado muy bien trabajando y cuidando de su pequeña hacienda. Una noche de invierno estaban sentados marido y mujer a la lumbre de su tranquilo hogar en amor y compaña, y en lugar de dar gracias a Dios por el bien y la paz de que disfrutaban, estaban enumerando los bienes de mayor cuantí­a que lograban otros, y deseando gozarlos también.

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Los consejos del cuervo

Calendario publicado el 04 del 10 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Los Consejos del cuervo
Un cuervo viejo, antes de echar a sus hijos del nido, les daba algunos consejos para que supiesen volar por el mundo sin correr grandes peligros. [ continuar leyendo ]

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A Fonte Pormás

Calendario publicado el 13 del 09 de 2007 » ( 0 ) Comentarios

Un hidalgo que viví­a cerca de la fuente de Pormás, tení­a una hija muy hermosa, a la que todos los mozos de la comarca querí­an enamorar, sin embargo el hidalgo no consentí­a que nadie se acercase a su hija y para alejarla del peligro fue a encantarla a la fuente. [ continuar leyendo ]

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